14 septiembre, 2008

Cuento de la nena invidente

Había una vez una nena que nació con un pequeño problema en la retina de sus ojos, el cual le imposibilitaba ver. Su impedimento de visión hizo que tuviera una infancia muy poco común, con muchos cuidados y precauciones. Siempre debía estar acompañada por alguien responsable y que pueda ayudarla en caso de que algo ocurriese. Esa persona supo ser su hermana, que era 5 años mayor que ella, y desde que nació siempre la cuidó con mucho afecto. La pequeña nena solía pedir a su hermana que la lleve a jugar al campo de rosas que estaba a unas cuadras de la casa. Cuando le preguntaba por qué le gustaba jugar ahí ella siempre respondía: “Es que me encantan las rosas” a lo que su hermana le decía: “Pero vos nunca viste una rosa, ¿Cómo sabes que la conocés?” Y la pequeña siempre alegaba con un poco de enfado: “Si que las conozco, puedo sentir su perfume, puedo tocar la suavidad de sus pétalos y puedo sentir el rasguño de sus espinas… …¡Sí que las conozco!!!!!!!!”Esta escena se repetía dulcemente cada verano, cada otoño, cada invierno y cada primavera. La nena amaba ese lugar y siempre ardía en deseos de jugar allí.Un día la vio un médico y dijo que había una maquina láser nueva que podía curar sus retinas. Con todo el esfuerzo de la familia y de los vecinos, que se habían encariñado con la pequeña, juntaron hasta el último centavo que se requería para la operación y finalmente, después de casi 2 años de buscarlo el gran día llegó.La nena recordaba estar en una camilla, ser llevada hasta un lugar y luego quedarse automáticamente dormida, como por arte de magia. Cuando despertó sentía una venda alrededor de sus ojos, escuchó también mucha gente hablando a su alrededor pero reconoció todas esas voces; eran de su familia, vecinos y amigos que habían ido a ver como había salido todo.Su hermana puso en sus manos (como amuleto de buena suerte) una de las rosas de aquél campo donde solía jugar siempre en su compañía. La pequeña tomó la rosa entre sus deditos y sonrió al sentir su perfume.El médico quitó los vendajes y la nena muy lentamente empezó a abrir sus ojos. Lo primero que pudo ver en su vida fue una rosa magnánima, rojo intenso color carmín, con un tallo largo verde vivo y sus espinas amarronadas. La llevó cerca de su diminuta nariz para percibir su aroma, acarició sus suaves pétalos y finalmente pudo reconciliar el recuerdo con la imagen y fue cuando logró reconocer que en sus manos tenía esa flor que la había hecho inmensamente feliz con su perfume y su suavidad. Inmediatamente una sonrisa gigante se dibujó sola en sus labios. El médico, al ver la reacción de la nena, acotó: “Claro, está muy contenta de poder conocer una flor tan hermosa” a lo que la nena le contestó:-“Yo ya la conocía. Sólo me faltaba verla para saber lo perfectamente hermosa que es…”

10 septiembre, 2008

Mientras

No está muerto quien pelea,
solo muere el que baja los brazos
y se permite caer en la desesperación...
No está muerto quien pelea,
sinó aquel que cae en pedazos
ante la primera desilucion...
No está muerto quien pelea,
mientras sigan adelante sus pasos
mientras su sangre siga inquieta...
No está muerto quien pelea,
cuando sabe que a su lado hay alguien
que ha cargado
tu dolor entre sus venas...

Casi un angel

Ella divide el cielo de la tierra y define como suya la calidez del sol. Como una estrella encendida ilumina todo a su paso y en su cabello se perdían los brillos del ocaso... Serena la noche de misterios se oculta en sus ojos se divierte en sus sueños sus ojos ocultan su magia nocturna perdida en algun lugar de sus pupilas oscuras... Esconde sus alas detrás de su inocencia e insiste en la ausencia de pasar inadvertida y sin embargo está aquél que aunque la vea todos los días ciego está porque asegura que nunca vio un ángel en toda su vida...

Metrier Des Nemain-